Informe económico mensual realizado por el área de Economía de PwC Argentina.

Economic GPS

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Perspectivas positivas para el consumo privado en 2026.

El consumo privado real se encuentra en niveles históricamente elevados pese a mantenerse relativamente estancado luego del primer trimestre de 2025. Ese amesetamiento estuvo relacionado a la incertidumbre generada por el ciclo electoral que enfrió salarios reales, crédito y, en menor medida, al empleo. Con el panorama económico ya despejado, el consumo entra en 2026 con margen para retomar el crecimiento.

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Industry Roadmap

Liderar en el marco de un entorno marcado por las disrupciones tecnológicas.

Nos encontramos en un contexto global atravesado por disrupciones tecnológicas sin precedentes, tensiones geopolíticas crecientes y cambios económicos que desafían los modelos tradicionales de negocio.

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Customs & FX

Acuerdo MERCOSUR–UE: implicancias estratégicas para el comercio internacional.

Luego de más de 25 años de negociaciones, el pasado 17 de enero se celebró entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), uno de los Acuerdos comerciales más amplios e innovadores que conformará un mercado de bienes y servicios con más de 700 millones de consumidores.     

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Panorama federal

Buenos Aires.

La provincia de Buenos Aires integra la Región Pampeana y entre sus principales actividades productivas destaca la agricultura, la industria y el turismo. Dentro de la industria resaltan los sectores automotriz, metalmecánico, petrolero, y farmacéutico.

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Economista Jefe de PwC Argentina
José María Segura

Economista Jefe de PwC Argentina

Editorial

2026, un año para la consolidación del modelo.

El año 2025 estuvo signado por fuertes vaivenes económicos y políticos. El calendario electoral —con elecciones provinciales escalonadas y la definición legislativa nacional en octubre— introdujo episodios de volatilidad que pusieron a prueba la resiliencia del programa económico del Gobierno. Sin embargo, una vez conocido el resultado electoral favorable a la continuidad de las políticas económicas, el escenario comenzó a despejarse: la recalibración de la política monetaria anunciada en diciembre empezó a rendir frutos con el inicio de la acumulación de reservas, el riesgo país comenzó a comprimir aún más, llegando a alcanzar niveles por debajo de los 500 puntos básicos, en un contexto de estabilidad del tipo de cambio nominal.

2026 se presenta como el año en que el programa económico buscará consolidarse. El pilar fiscal sigue siendo la piedra basal de todo el modelo. El sostenimiento del superávit primario otorga credibilidad al programa. En paralelo, la agenda legislativa cobra protagonismo. Como se anticipaba en diciembre, un presupuesto aprobado y creíble ancla la trayectoria fiscal; una reforma laboral orientada a reducir costos y modernizar la organización del trabajo, mejoraría la competitividad sin recurrir a atajos cambiarios; y la estabilidad tributaria podría volcar más inversión a la economía real. Estas iniciativas se encuentran actualmente en tratamiento parlamentario y su eventual aprobación elevaría la probabilidad de éxito del programa monetario y amplificaría el acceso a financiamiento para el sector público y privado.

En paralelo, y más allá de la coyuntura, Argentina atraviesa un cambio estructural de largo alcance. Un proceso que viene gestándose desde hace tiempo, pero que durante 2024-2025 se hizo más evidente: los sectores energético y minero han cobrado una relevancia creciente en la generación de divisas y se incrementará en los próximos años. Vaca Muerta consolida su posición como polo exportador de hidrocarburos, mientras que los proyectos mineros -particularmente, pero no solo, de litio y cobre- en el noroeste y la Patagonia atraen inversiones de escala global. La actividad económica, históricamente concentrada en la pampa húmeda y el cordón industrial del Gran Buenos Aires, comienza a recostarse progresivamente sobre la cordillera.

Esta reconfiguración productiva trae consigo oportunidades y desafíos que inciden directamente sobre el consumo y el empleo. Entre las primeras, la consolidación de sectores exportadores de alta productividad fortalece la posición externa del país y reduce la vulnerabilidad histórica ante crisis de balanza de pagos. Un flujo de divisas más diversificado -y, por ende, menos volátil- genera condiciones para sostener un tipo de cambio más estable y predecible, lo que a su vez facilita la planificación de inversiones y decisiones de consumo de largo plazo. Adicionalmente, el desarrollo de nuevas geografías productivas abre posibilidades de dinamización económica en regiones históricamente postergadas, con potencial de generar encadenamientos hacia la construcción, los servicios, la logística y cadenas de proveedores locales.

No obstante, los desafíos son significativos. El crecimiento económico ha sido heterogéneo y es probable que continúe siéndolo: los sectores vinculados a energía, minería, agro y servicios financieros lideran la expansión, mientras que industria, comercio y construcción permanecen más rezagados. En consecuencia, la recuperación salarial seguirá siendo dispar. Aquellos sectores dinámicos encabezan las mejoras en remuneraciones reales, en tanto que ramas de alta intensidad en empleo —como las mencionadas— muestran estancamiento o incluso retrocesos. Se configura así una tensión: los sectores que más crecen tienden a generar empleo a un ritmo más pausado, mientras que aquellos que aún no ganan dinamismo ajustan primero vía salarios y reducción de horas trabajadas.

En este contexto de transformación interna, el escenario internacional continúa presentando una tendencia favorable. La transición energética global sostiene la demanda de litio y gas natural, mientras que la búsqueda de diversificación de proveedores por parte de las principales economías posiciona a Argentina como origen confiable de recursos críticos. Esta confluencia entre oportunidades externas y reconfiguración doméstica define el terreno sobre el cual se jugará la consolidación del modelo.

En síntesis, 2026 se inicia con fundamentos más sólidos que los observados un año atrás. El resultado electoral de octubre otorgó respaldo político al programa económico, el superávit fiscal se mantiene, la recalibración del régimen monetario opera de manera ordenada y las reformas estructurales comienzan a avanzar en el Congreso. Sin embargo, uno de los desafíos centrales que enfrenta el país radica en cómo esta transformación productiva estructural se traduce en mejoras tangibles para el empleo y los ingresos de la población de manera generalizada, de modo tal de poder retroalimentar el soporte político y general previsibilidad y sostenibilidad de largo plazo. Para ello, una rápida introducción de reformas estructurales que permitan bajar los costos y mejorar la competitividad de aquellos sectores que hoy vienen más rezagados será un factor fundamental. Allí reside la principal tarea para 2026.

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José María Segura

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