Informe económico mensual realizado por el área de Economía de PwC Argentina.

Economic GPS

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Tracking

Los datos que evidencian un cambio estructural.

Los indicadores de actividad, empleo, salarios y migración interna convergen en una misma señal: la composición del producto argentino se está modificando. Los sectores vinculados a la energía no convencional y a la minería ganan participación relativa, y ese desplazamiento —por la naturaleza geográficamente determinada de la actividad extractiva— reconfigura el mapa económico territorial.

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Industry Roadmap

Criptoactivos: regulación, confianza e integración en la nueva etapa del mercado.

Durante los últimos años, los criptoactivos atravesaron un proceso de transformación profundo. Lo que comenzó como un fenómeno impulsado por la innovación tecnológica y el entusiasmo por nuevas formas de intercambio de valor, hoy avanza hacia una etapa de mayor madurez, marcada por la institucionalización, la regulación y la convergencia con el sistema financiero tradicional.

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Customs & FX

Acuerdo Mercosur – Unión Europea | Primer mes de su implementación.

El 1 de mayo entró en vigor – de manera provisional, mientras culmina el proceso de ratificación legislativa en los parlamentos de los países miembros - el Acuerdo Comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.    

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Economista Jefe de PwC Argentina
José María Segura

Economista Jefe de PwC Argentina

Editorial

El cambio estructural que se vislumbra tras el récord de exportaciones

Las exportaciones argentinas alcanzaron en abril su máximo histórico mensual a valores corrientes. Más allá del registro puntual, lo que merece atención es la composición del avance: las cantidades exportadas crecieron al doble del ritmo de los precios. En los picos anteriores —2022 por el shock bélico en Ucrania, o el ciclo 2011-2013 durante el superciclo de commodities— el impulso provino fundamentalmente de mejores cotizaciones internacionales. Esta vez, Argentina está exportando más porque produce más. En dólares constantes, el acumulado del primer cuatrimestre se ubica en el segundo nivel más alto de la historia, y para encontrar registros comparables fuera del episodio bélico hay que remontarse más de una década.

A diferencia de ciclos anteriores, donde los máximos estuvieron asociados casi exclusivamente al complejo oleaginoso-cerealero o a un salto puntual en las cotizaciones de la energía, el avance actual muestra una base más amplia: los cuatro grandes rubros de exportación —combustibles y energía, manufacturas industriales, productos primarios y manufacturas agropecuarias— crecen simultáneamente en volúmenes. Esto no implica que la vulnerabilidad a shocks externos haya desaparecido —la concentración en recursos naturales sigue siendo un rasgo de la canasta—, pero sí que la dependencia de un único complejo se atenuó respecto al patrón que predominó en las últimas dos décadas.

Esa transformación tiene un correlato geográfico. El Tracking de este mes profundiza en las dimensiones territoriales de esta reconfiguración —empleo, ingresos, migración interna—, todas convergentes con la señal que hoy arroja el comercio exterior. El ranking de provincias exportadoras se está reconfigurando. Neuquén, que en 2015 se ubicaba entre las últimas posiciones, ocupa hoy el cuarto lugar a nivel nacional, solo detrás de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba —las tres jurisdicciones con décadas de inserción consolidada en el complejo cerealero-oleaginoso—. 

Sin embargo, el fenómeno no se limita a la energía. Las provincias con recursos mineros también muestran señales de reposicionamiento. Por ejemplo, Jujuy, que ocupaba el puesto 17 en 2015, escaló al 11 en 2025, donde los proyectos de litio comienzan a reflejarse sutilmente en los volúmenes exportados. El potencial minero exportador del Noroeste y de Cuyo —con múltiples proyectos en marcha al amparo del RIGI— constituye un segundo vector de generación de divisas que todavía se encuentra en etapas tempranas de desarrollo. 

Pero lo observado en los datos recientes podría representar el primer tramo de un cambio de escala mayor. Las inversiones en infraestructura de transporte de hidrocarburos —nuevos oleoductos y gasoductos— ampliarán la capacidad de evacuación de Vaca Muerta. En materia de gas natural licuado, la decisión de inversión para el primer buque licuefactor —con inicio de operaciones previsto para 2027— abre un canal de exportación hacia mercados de ultramar que hoy no existe. La magnitud de los proyectos en cartera sugiere un potencial de ingresos anuales del orden de los miles de millones de dólares hacia la próxima década. 

Para dimensionar el terreno disponible, basta considerar la trayectoria de largo plazo: la participación argentina en las exportaciones mundiales se redujo de casi un punto porcentual a mediados del siglo pasado a un tercio de punto en la actualidad. Durante siete décadas, el país fue perdiendo peso relativo en el comercio global. Antes de proyectar un quiebre definitivo de esa tendencia, lo que los datos permiten afirmar es que, por primera vez en mucho tiempo, existen las condiciones —inversión, recursos, marco regulatorio— para que esa recuperación sea posible.

Este escenario tiene una implicancia macroeconómica directa. Un flujo creciente de divisas comerciales modifica la ecuación del mercado cambiario. En ese contexto, la economía podría operar con un tipo de cambio más apreciado en términos históricos, compatible con los fundamentos de una economía que incrementa sostenidamente su capacidad de generar dólares por la vía del comercio. Y ello hará que sectores enteros de la economía puedan reconvertirse, sea por mayor eficiencia, sea por integración a las cadenas de valor hoy más dinámicas. 

Como se evidencia en el Tracking de esta Edición, eso es factible y dinamiza al resto de los sectores de la economía. Que esa posibilidad se materialice plenamente dependerá de que las inversiones comprometidas se ejecuten, la infraestructura avance al ritmo de la producción y el entorno institucional acompañe. Todo eso, sumado a que la transición de los sectores y regiones hoy rezagadas a aquellos dinámicos sea breve y acotada, de modo tal que no se produzca impaciencia en la sociedad y aumente el riesgo de interrupción del proceso de transformación en curso. 

Una activa política de reducción de costos fiscales -a nivel nacional pero también y fundamentalmente en los niveles subnacionales- podría devolver competitividad a aquellos sectores que se vean comprometidos por tener que operar con un tipo de cambio más apreciado. Políticas de capital humano orientadas a reconvertir las habilidades laborales de la población o que favorezcan la migración también podrían mitigar los costos y los riesgos asociados. 

Los datos de abril son una señal favorable, no una garantía. La dirección está trazada y es una oportunidad que la economía argentina no tenía desde hace más de 100 años. Será necesario seguir trabajando para consolidarla.

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José María Segura

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