Economic GPS es el informe económico mensual elaborado por el área de Economía de PwC Argentina que ofrece un análisis de la coyuntura económica del país, los principales indicadores macroeconómicos y las perspectivas para empresas e inversores.
Cada edición reúne análisis económico y financiero de Argentina, indicadores macroeconómicos, perspectivas sectoriales y tendencias relevantes para la toma de decisiones empresariales.
En esta nueva edición analizamos los factores estructurales detrás de la dinámica de la recaudación tributaria, en un contexto de crecimiento económico y mayor orientación exportadora. Además, exploramos el potencial de la economía del conocimiento como motor de empleo, divisas e inversión vinculada a la transformación digital. Por último, repasamos los principales requisitos de sostenibilidad del Acuerdo Mercosur-Unión Europea y sus implicancias para las empresas exportadoras.
Bienvenidos a la edición #137.
En lo que va de 2026, la recaudación tributaria cayó en términos reales pese a que la economía continuó creciendo. Además de los cambios normativos, la descomposición del IVA interno muestra que el nivel de actividad sostuvo los ingresos, pero su aporte fue compensado por una reconfiguración productiva hacia sectores más orientados a la exportación y por una menor registración estimada de las operaciones. Lejos de reflejar una debilidad de la actividad, este desacople responde a una transición que puede impulsar la productividad y el crecimiento y, con el tiempo, ampliar otras bases tributarias.
El Acuerdo Mercosur – Unión Europea, vigente desde el 1 de mayo, que establece la reducción y eliminación de aranceles, cuotas, reglas de origen, aspectos de facilitación aduanera y otros temas entre los bloques, incluye exigencias regulatorias relacionadas con el desarrollo sostenible. Específicamente, en el Capítulo 18 y el Anexo 18-A vincula el acceso a las preferencias comerciales que ofrece con el cumplimiento de requisitos en materia de sostenibilidad.
La industria global de telecomunicaciones atraviesa una etapa de transformación impulsada por el crecimiento del tráfico de datos, el despliegue de nuevas infraestructuras digitales y el avance de la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, este escenario de expansión tecnológica convive con una realidad desafiante para los operadores: los ingresos continúan creciendo a un ritmo moderado, mientras los usuarios demandan cada vez más conectividad y capacidad de procesamiento.
La economía del conocimiento es uno de los sectores más dinámicos y con mayor potencial de crecimiento de Argentina. Comprende actividades intensivas en capital humano, tecnología e innovación, entre ellas los servicios de software e informática, servicios empresariales, profesionales y técnicos, servicios personales, culturales y recreativos y los cargos por uso de la propiedad intelectual. En un contexto de acelerada digitalización, expansión de la inteligencia artificial y creciente demanda global de actividades especializadas, puede consolidarse como una fuente estratégica de divisas, empleo calificado y productividad.
Economista Jefe de PwC Argentina
José María es Socio y Economista Jefe de PwC Argentina. Con más de 25 años de trayectoria en consultoría económica y análisis de negocios, lidera el área de Economía de la firma y es responsable del informe Economic GPS (EGPS), la publicación mensual que analiza la evolución de la economía argentina y las principales tendencias que impactan en empresas e inversores. Es economista y contador público por la Universidad de Buenos Aires, especialista en mercados de capitales, y participa activamente en medios, foros empresariales y espacios de análisis económico.
El escenario internacional volvió a complicarse. Los efectos persistentes de los conflictos geopolíticos abiertos sobre la energía, el comercio y los costos de producción están demandando más tiempo del previsto para disiparse. A eso se suma una inflación global que volvió a mostrar resistencia y la decisión de la Reserva Federal de elevar su tasa de referencia por primera vez en tres años. La combinación de mayor incertidumbre geopolítica, inflación persistente y tasas internacionales más altas configura un escenario financiero más exigente, cuyo impacto no se distribuye de manera uniforme: los mercados emergentes son, una vez más, los que absorben la mayor parte del ajuste, a través de un dólar más fuerte, mayor aversión al riesgo y un costo de financiamiento externo más elevado.
Argentina no es ajena a esa dinámica, aunque llega a este episodio en una posición distinta a la de ciclos anteriores. El equilibrio fiscal se sostiene, la política monetaria funciona sin dominancia fiscal y el Banco Central continúa acumulando reservas. Son, sin dudas, fundamentos más sólidos que los de shocks externos previos. Sin embargo, la historia económica argentina impone un costo adicional: la volatilidad internacional tiende a sentirse con mayor intensidad que en otras economías comparables, y el riesgo país es el canal donde esa sensibilidad se manifiesta con mayor nitidez. No se trata de una anomalía, sino de una prima que el mercado sigue exigiendo mientras la trayectoria de solvencia y previsibilidad no se consolide durante un período más prolongado.
Esa mayor sensibilidad del riesgo país no es un dato abstracto. Mientras persista en niveles que dificulten el refinanciamiento en los mercados internacionales de capital, los vencimientos de deuda deberán afrontarse con reservas propias en lugar de con la renovación habitual que utilizan otras economías emergentes con acceso más fluido al financiamiento externo. Esta vulnerabilidad, más que una debilidad coyuntural, describe una restricción estructural: sin acceso genuino a los mercados internacionales, la política económica se ve obligada a construir sus propios amortiguadores.
Es en este contexto donde cobra sentido la señal más clara del proyecto de Presupuesto 2027: el equilibrio fiscal se refuerza explícitamente como el ancla del programa. Las proyecciones mantienen resultados primarios y financieros superavitarios, y esa continuidad no es casual. Cuanto más volátil se vuelve el contexto externo y más restringido el acceso al financiamiento, mayor es el peso relativo que debe sostener el ancla fiscal como garante de la consistencia macroeconómica. En cambio, en materia de inflación, el proyecto parecería insinuar una meta algo más modesta que la comunicada hasta ahora, más cercana a lo que el mercado descuenta que a los objetivos más ambiciosos planteados en etapas anteriores del programa.
Esa recalibración no resulta arbitraria. La necesidad de afrontar vencimientos de deuda en un contexto internacional más volátil, sumada a la proximidad de un año electoral, incrementa la necesidad de seguir acumulando reservas. Para lograrlo sin comprometer otros objetivos, el esquema parecería habilitar una mayor monetización del superávit comercial, lo que a su vez se traduce en un tipo de cambio que desliza con algo más de velocidad -aún cuando lejos del techo de la banda- y algo más de inflación, con una previsión de cerrar diciembre contra diciembre más cercana al 20% que al 10%.
En el plano de la actividad, una inflación descendente —aun si converge más lentamente de lo esperado inicialmente— continúa mejorando el poder de compra de los salarios, mientras que el crédito, todavía rezagado tras el episodio de tasas altas de 2025, tiene margen para recuperarse.
En síntesis, los fundamentos de la economía argentina son sólidos y la encuentran mejor preparada para afrontar shocks externos que en anteriores oportunidades. El equilibrio fiscal continúa operando como la piedra angular de todo el programa, estando las expectativas de mercado relativamente alineadas con las pautas presupuestarias.
No obstante, para que este escenario se materialice, será imprescindible que el ruido político propio de un año electoral se mantenga dentro de parámetros razonables. La experiencia reciente demostró que, aun con fundamentos ordenados, una caída abrupta en la demanda de dinero puede generar un nuevo episodio de alta volatilidad previo a las elecciones. Sostener el ancla fiscal es condición necesaria, pero la verdadera prueba estará, una vez más, en la capacidad del sistema político de no erosionar la confianza que los fundamentos macroeconómicos han logrado reconstruir.
Esta edición analiza el crecimiento de las exportaciones argentinas, impulsado principalmente por mayores cantidades y acompañado por una inserción internacional más diversificada, con un papel cada vez más relevante de la energía y la minería. También aborda los desafíos de las empresas familiares, y destaca cómo las expectativas e intereses de sus integrantes pueden influir en la continuidad de los negocios. Además, presenta las novedades del régimen de exportación por vía postal con finalidad comercial, orientadas a facilitar el acceso de empresas y emprendedores a los mercados internacionales.
Temas clave:
Esta edición analiza la nueva etapa de la economía argentina, marcada por avances en la estabilización macroeconómica y una creciente dinámica de inversión. Se profundiza en el desafío del equilibrio fiscal entre la Nación y las provincias, la recuperación del mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) y los cambios regulatorios que facilitan la importación de líneas de producción usadas. Además, se presentan las principales tendencias que hoy impactan en empresas e inversores.
Temas clave:
Equilibrio fiscal: diferencias entre Nación y provincias.
Recuperación del mercado de fusiones y adquisiciones.
Cambios en la importación de líneas de producción usadas.
Tendencias e indicadores clave para empresas e inversores.
Esta edición analiza la consolidación macroeconómica de Argentina, marcada por una mejora en la calificación crediticia y un riesgo país por debajo de los 450 puntos. Se profundiza en el rol de Vaca Muerta como motor exportador y el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ya compromete más de USD 68.000 millones. El desafío se centra en transformar la confianza financiera en una recuperación homogénea de la actividad real y el crédito.
Temas clave: