Informe económico mensual realizado por el área de Economía de PwC Argentina.
Argentina atravesó un año de alta volatilidad política y económica. Las elecciones legislativas y el respaldo económico de Estados Unidos marcaron el cierre del año, generando expectativas favorables para 2026 y mayor previsibilidad sobre el panorama económico de los próximos años.
El panorama actual de ciberseguridad exige decisiones rápidas y estratégicas que se encuentren profundamente conectadas con el negocio, debido a que las amenazas avanzan más rápido que nuestra capacidad de anticiparlas.
En 2025, la normativa cambiaria y aduanera argentina atravesó un proceso profundo de reordenamiento y modificaciones que impactaron sustancialmente la operatoria del comercio exterior.
La provincia de Santa Cruz integra la Región Patagónica de la República Argentina, y entre sus principales actividades económicas destaca la extracción de hidrocarburos como petróleo y gas, la pesca y el turismo.
Economista Jefe de PwC Argentina
El cierre de año trajo una recalibración clave del marco de la política monetaria. El Banco Central anunció una nueva fase monetaria y cambiaria vigente a partir del 1 de enero de 2026. Esta nueva fase hace más explícito el objetivo de acumulación de reservas, en la medida en que la recuperación de la demanda de dinero lo permita. El nuevo esquema introduce dos pilares. Primero, el techo y el piso de la banda cambiaria ajustarán mensualmente según el último dato de inflación con dos meses de rezago: en enero el techo subirá 2,5% en línea con el IPC de noviembre, alineando el techo de la banda cambiaria sobre el cual fluctúa el tipo de cambio con la nominalidad de la economía. Segundo, el BCRA implementará un programa de compras de reservas condicionado por la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios, dosificando la creación de pesos al ritmo que la economía pueda absorber sin afectar la inflación.
Esta recalibración, que era demandada por el mercado como señal de que se impediría una apreciación cambiaria “artificial” al ajustar el techo de la banda por debajo de la inflación mensual, persigue un objetivo financiero inmediato: alinear expectativas que permitan comprimir el riesgo país para reabrir la puerta del mercado internacional y refinanciar los vencimientos en moneda extranjera de 2026. No obstante, tal vez el mercado no percibe el riesgo que, en la medida en que la inflación caiga por debajo del 1%, el deslizamiento del límite también lo hará. Entonces, un shock externo puede hacer alcanzar el techo de la banda más rápidamente que en el modelo de ajuste de las bandas anterior.
Aún así, la reacción inicial del mercado estuvo en línea con sus expectativas y fue favorable. El riesgo país quebró la barrera de 600 puntos básicos. De este modo, de continuar este sendero, se reduciría el costo de un eventual endeudamiento financiero o, eventualmente, se podría habilitar la posibilidad de una colocación temprana. Más allá del soberano, el canal corporativo y provincial -ya activo- tenderá a profundizarse y abaratarse, ampliando el espacio para financiar inversión y capital de trabajo.
La mejora de expectativas y la credibilidad del régimen pueden catalizar un círculo virtuoso con aún más flujos por la cuenta financiera y hacia proyectos reales. Ese ingreso de capitales, que normalmente presiona a la apreciación cambiaria, también generalmente aumenta la demanda de dinero. Esto le daría margen al BCRA para acumular reservas sin generar presión sobre el nivel de precios. En una economía como la Argentina donde la demanda de dinero es por demás volátil y el componente de expectativas es decisivo, reglas claras, comunicación consistente y entradas netas de dólares reducen la probabilidad de saltos discreto en el tipo de cambio y moderan las expectativas sobre la formación de los precios.
Por su parte, la dimensión política de esta etapa es determinante. Las sesiones extraordinarias en el Congreso, con el proyecto de presupuesto, la reforma laboral y el compromiso de inocencia fiscal, pueden reforzar la previsibilidad del marco macro. Un presupuesto aprobado y creíble, ancla la trayectoria fiscal; una reforma laboral orientada a reducir costos y modernizar la organización del trabajo mejora la competitividad sin recurrir a atajos cambiarios; y la inocencia fiscal —entendida como estabilidad tributaria y ausencia de nuevas cargas— podría volcar más dólares a la economía real. Este paquete eleva la probabilidad de éxito del programa monetario, amplifica la compresión del riesgo y potencia el acceso a financiamiento para el sector público y privado.
Argentina transita un nuevo paradigma: el cambio de política reconoce las señales del mercado sin implicar mayor nominalidad. Es decir, una ampliación del techo de la banda en lo inmediato no necesariamente signifique una devaluación. Es más, podría gatillar un proceso que termine por hacer converger el tipo de cambio en sentido contrario.
2025 fue un año desafiante, durante el cual se puso a prueba de determinación o no de la sociedad argentina de sostener el camino emprendido. Termina con menor volatilidad y con perspectivas de continuar consolidando el proceso de cambio estructural de la economía. 2026 será un año exigente, pero con la expectativa de finalmente reconectar con el crecimiento y la mejora en el bienestar. ¡Por un gran 2026! ¡Felicidades!