El efecto de una devaluación en el balance comercial

Zooming

Suele afirmarse que las devaluaciones mejoran el balance comercial de los países, aunque en general no es tan clara la respuesta respecto de la sostenibilidad de este resultado. La historia reciente de Argentina puede brindar elementos para entender si una devaluación puede tener efectos perdurables en el balance comercial, o no.

Habitualmente se indica que la devaluación del tipo de cambio constituye un medio para corregir un déficit en la balanza comercial de la cuenta corriente de un país. Este mecanismo opera a través de aumentar el precio interno (en pesos) de las importaciones y reduciendo el precio promedio externo (en dólares) de las exportaciones, desalentando las primeras e incentivando las segundas, permitiendo así mejorar el resultado neto. Algunas teorías indican que la condición necesaria y suficiente para mejorar la balanza comercial es una combinación de una elasticidad de la demanda1 de precios suficientemente grande y una elasticidad de la oferta de precio suficientemente pequeña; es decir que la cantidad de productos y servicios comprados al exterior se reduzca significativamente cuando aumenta su precio y que la cantidad de productos y servicios vendidos al exterior se reduzca poco aun cuando su precio caiga ligeramente. 

1 Mide la sensibilidad o capacidad de respuesta de la demanda de un producto ante un cambio en su precio.

Sin embargo, empíricamente su resultado suele ser ambiguo de acuerdo al país y al período de tiempo considerado; e incluso si esta condición se mantiene y la mejora se produce finalmente, puede ser que al principio la balanza comercial se deteriore antes de que mejore posteriormente. En este sentido tendríamos un efecto de corto y otro de largo plazo. Al primero se lo denomina como efecto “curva J”. Como su nombre lo indica, la trayectoria de la curva supone que, tras una devaluación, se profundizará el déficit de la balanza comercial en el corto plazo, por el incremento en el costo de las importaciones; situación que se revertirá posteriormente, pasándose a un resultado positivo por impulso de las exportaciones. 

El mecanismo de propagación parte de un saldo comercial que inicialmente empeora debido a que, por un lado, se incrementan los precios internos de las importaciones mientras que las cantidades tardan en reaccionar como consecuencia de las características tecnológicas del proceso productivo; y por el otro lado, las cantidades exportadas se mantienen rígidas en un primer momento, aunque aumentando sus precios en moneda local.

Por lo tanto, las implicancias de una devaluación del tipo de cambio real podrían tener distintos efectos en el corto y largo plazo.

Para el caso de Argentina, que enfrenta un contexto deficitario de balance comercial y que recientemente ha soportado una significativa devaluación de su moneda, resulta relevante evaluar la relación de corto y de largo plazo que existe entre ambas variables.

De la teoría a la práctica

El objetivo de este trabajo es evaluar, empíricamente a través de un modelo econométrico, el impacto de una devaluación del tipo de cambio real en el comercio exterior argentino. Para ello, se modeliza el saldo de la balanza comercial como función del tipo de cambio real, al PIB local y el PIB del resto del mundo. 

Con el objetivo de determinar la existencia o no de una relación entre el tipo de cambio real y el saldo comercial, utilizamos información trimestral desde enero de 1997 a junio de 2018 proveniente del BCRA, el INDEC y la Reserva Federal de EE.UU. (Federal Reserve Bank of St. Louis). Las series seleccionadas para el análisis de este modelo fueron: el ratio del valor de las exportaciones (X) y las importaciones (M), cuyo efecto ante la variación del tipo de cambio real se busca evaluar, el PIB de Argentina2 (variable que indica la demanda interna, cuyo efecto a priori es ambiguo ya que un aumento del mismo incrementa las importaciones por la necesidad de insumos pero también podría generar un efecto sustitución disminuyendo las mismas), el PIB de EE.UU. (es el proxy elegido para indicar el efecto que tendría sobre las exportaciones netas un aumento de la demanda del extranjero), y el tipo de cambio real multilateral (TCRM). Las mismas fueron evaluadas en forma logarítmica3, con lo que se obtendría la elasticidad de la variable dependiente (X/M) ante variaciones en el PIB argentino, PIB norteamericano y el tipo de cambio real.

2 Se utilizó la variación de PIB real base 1993 para construir la serie para los años 1997 al 2003, momento a partir del cual se utiliza la serie base 2004, ambas provistas por el INDEC.

3 Para estimar las elasticidades precio del ratio (X/M) respecto al TCRM y respecto al PIB de Argentina y EEUU, se utiliza un modelo exponencial; donde las potencias son las elasticidades a estimar. Luego, se utilizan transformaciones logarítmicas.

La forma reducida de la ecuación4 del modelo propuesto es la siguiente:

4 Donde Et es el término del error.

El impacto de las variaciones del tipo de cambio real sobre el saldo de la balanza comercial puede ser ambiguo: esto significa que el coeficiente a2 puede ser tanto positivo como negativo. Si se produce una devaluación o una depreciación de la moneda nacional, entonces el tipo de cambio real aumenta, y el incremento en la competitividad en precios para el país debería resultar en mayores exportaciones y menores importaciones (“efecto en volumen”). Sin embargo, cuanto más alto sea el tipo de cambio real, también se incrementará el valor de cada unidad de importación (“efecto valor de la importación”), lo que tendería a disminuir la balanza comercial.

Para probar la relación antes mencionada, se llevó adelante una estimación5 de la cual se obtuvo la siguiente ecuación cuyos parámetros estimados fueron estadísticamente significativos6

5 Al momento de elaborar el modelo econométrico, mediante el método de mínimos cuadrados clásicos, se analizaron los supuestos de Gauss-Markov para determinar la eficiencia de los estimadores en cuestión. Se comprobó además la condición de estacionariedad de las variables y se testeó la cointegración de las variables mediante el test de Engle-Granger.

6 Al 5%.

Los resultados obtenidos para la relación de largo plazo muestran que la relación del ratio (X/M) respecto al TCRM es poco elástica. Así, una variación de un 1% en el TCRM, manteniendo constante el resto de las variables, genera una variación del ratio (X/M) de 0,55% en el mismo sentido. Es decir, el efecto directo de una devaluación del tipo de cambio en Argentina genera una mejora en el resultado del balance comercial. 

Respecto a la elasticidad del ratio (X/M) con relación al PIB argentino, se observa que una variación de un 1% en esta variable reduce el ratio (X/M) del período en un 1,274%. En el caso de la elasticidad del ratio (X/M) respecto al PIB EE.UU. se observa que una variación de un 1% en dicha variable, manteniendo constante el resto de las variables, aumenta el ratio (X/M) en un 1,14%. 

Del análisis realizado se desprende que el efecto de largo plazo de una variación en el PIB doméstico es mayor que el efecto de largo plazo de una variación en el tipo de cambio real. Por lo tanto, la dinámica de crecimiento de la demanda interna tiende a prevalecer sobre el resultado de la balanza comercial en el caso de Argentina.

Por otro lado, se realizó un análisis de impulso-respuesta para evaluar la relación de corto plazo de un cambio en el tipo de cambio real sobre el saldo del balance comercial (a efectos de verificar la existencia o no del efecto “curva J”7).

Es posible observar, en el gráfico 3, que en el caso de Argentina la “curva J” no se verifica. Es decir, en el corto plazo, una devaluación tiende mejorar el resultado de la balanza comercial (dos trimestres); sin embargo, a continuación, dicha relación se revierte rápidamente. Este resultado no es poco habitual y se observa también en análisis similares para otros países.

A la luz de los resultados obtenidos, donde en el corto plazo pareciera existir un efecto impulso-respuesta positivo contrario a lo que indica la teoría de la “curva J”, es posible inferir que esto podría suceder para el caso de Argentina debido a que produce y exporta en buena medida productos manufacturados de origen agrícola con precios dados internacionalmente, e importa muchos de insumos industriales. El impacto de la devaluación genera un aumento inmediato de los costos que, debido al elevado pass-through que caracteriza a Argentina, se traslada a los precios internos de la economía generando una caída del TCRM e impactando negativamente en el ratio (X/M), hecho observable a partir del segundo trimestre en el gráfico 3.

El hecho que el impulso inicial del TCRM genere luego respuestas negativas del ratio (X/M) podría tener otras explicaciones8, donde la razón por la que los volúmenes de exportaciones no crecen ante la depreciación de la moneda del país es la existencia de cadenas de valor globales que implican que los países ahora necesitan importar para producir exportaciones y, a menudo, exportan insumos que son reexportados por sus socios comerciales. Por tal motivo, las consecuencias de una devaluación de la moneda para los volúmenes de exportación dependen de los tipos de interconexiones ascendentes y descendentes con otros países en el proceso de producción de los exportadores. En otras palabras, depende de dónde provienen todos los insumos importados (directos e indirectos) y de cuál es el destino del consumo final.

A modo de conclusión, si bien es posible que bajo determinadas circunstancias la mejora en la competitividad precio generada por una depreciación del tipo de cambio real pueda contribuir a mejorar el saldo de la balanza comercial, para que dicha mejora sea perdurable deben producirse mejoras en la calidad de los productos y procesos y apertura de nuevos mercados que redunden en exportaciones más competitivas mundialmente, independientemente del precio de la moneda local. 

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