Incorporar las cuestiones ESG, más allá de tener buenos resultados financieros

La aceleración del interés en cuestiones de medio ambiente, sociales y gobierno corporativo (ESG) en el último año y medio aumentó la conciencia sobre el impacto de las empresas en la vida de las comunidades donde están inmersas. Impulsadas por factores como el cambio climático, desigualdad social y los efectos del COVID-19, y amplificada a través de las plataformas de redes sociales, estas cuestiones se han convertido en una prioridad.

En la 24° Encuesta Anual Global de CEOs de PwC presentada en marzo de este año, un gran número de directivos expresaba su preocupación por el cambio climático, colocando por primera vez este tópico entre las primeras diez potenciales amenazas para el crecimiento de una organización. Pero, aun así, son muchas las empresas que no consideran los problemas asociados al medio ambiente como un obstáculo inmediato en comparación con otros problemas como la pandemia, la excesiva regulación y las amenazas cibernéticas.

Esta lectura de la realidad debe replantearse ya que es de suma importancia que las organizaciones comiencen a prestar atención a cómo los riesgos asociados al cambio climático pueden afectar financieramente sus negocios, y esto provoca un interrogante sobre la evaluación de sus impactos ambientales y su proyección a futuro.

El 68% de los empresarios argentinos (según la encuesta antes mencionada), opinan que las organizaciones deberían incrementar sus esfuerzos para medir los impactos ambientales de sus actividades. Es en este sentido que el sector empresarial tiene la responsabilidad de actuar y desempeñar ese rol, no solo en sus operaciones sino también en la forma en la que trabajan junto a su cadena de valor (incluyendo proveedores y clientes) para impulsar una transformación sostenible, que potencie las oportunidades de las generaciones presentes y futuras.

El objetivo es lograr la integración entre el desarrollo económico, social y ambiental, y por lo tanto, la creación de valor sostenible en el largo plazo.

Los principales stakeholders (sociedad civil, empleados, inversores, consumidores y clientes, entre otros) demandan respuestas inmediatas, que incluyan la gestión de los impactos ambientales y sociales por parte de las organizaciones. Por ejemplo, en los últimos años los inversores incorporaron la evaluación de criterios ESG en el proceso de toma de decisión de inversión, y consideran que las empresas que operan con altos estándares de sostenibilidad son más valiosas. Al mismo tiempo, se observa una tendencia por parte de los empleados con un mayor interés en trabajar en compañías cuyo propósito y valores coincidan con los propios.

Gobiernos y empresas de diferentes industrias comenzaron a darle una importancia estratégica a las cuestiones ESG, con un rol fundamental en la transformación hacia una economía baja en carbono. En los últimos años, importantes actores a nivel global han asumido compromisos de reducción de emisiones a 2030 y a 2050, alineadas a los objetivos del Acuerdo de París (para mantener la temperatura del planeta dentro de los 1,5°C respecto a niveles preindustriales). En este sentido, muchas organizaciones comenzaron a medir y gestionar su huella de carbono. Esto incluye inversiones y/o transición hacia fuentes de energía renovables y eficiencia energética, el desarrollo de tecnologías para la captura de carbono y sumideros naturales, proyectos para la compensación de emisiones, entre otros.

Es importante la articulación público-privada para lograr mayores impactos positivos asociados a las acciones desarrolladas.

La tendencia global es clara, no advertirlo significará asumir riesgos que podrían comprometer la competitividad y la subsistencia del negocio.

Desde PwC nos comprometimos a responder a las transformaciones fundamentales en el mundo a través de la estrategia integral que llamamos The New Equation, la cual tiene dentro de sus objetivos acompañar a nuestros clientes a rediseñar su estrategia y operaciones para mejorar sus impactos en el medio ambiente y en la sociedad; mejorar su reporte corporativo incorporando las cuestiones ESG para reforzar su transparencia y construir confianza; y hacer frente a desafíos como el cambio climático, la escasez de recursos, el cambio demográfico y la desigualdad.

Al mismo tiempo, nuestra estrategia incluye la ampliación y el fortalecimiento de nuestra red de especialistas en temas relacionados a los riesgos asociados al cambio climático, cadena de valor, sociedad, reporte y gobierno corporativo, incluyendo la creación de una Academia ESG global.

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Diego López

Socio, PwC Argentina

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